El día a día puede hacerse muy pesado. Tanto en nuestro trabajo como en el ámbito familiar. A veces no sabemos cómo lidiar con ciertos problemas, por lo que perdemos el control.

Es necesario poder hacer frente a los contratiempos y aprender a relajarnos. En nuestra vida personal podemos hacerlo poniendo en práctica nuestros hobbies, escuchando música, practicando algún deporte o simplemente estando en el sofá viendo la tele o leyendo un libro. La cosa se pone difícil cuando hablamos de relajarnos en el ámbito laboral.

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Millones de personas sufren estrés por la cantidad de trabajo que no sólo se les acumula a diario, sino que se les exige. Por eso es importante aprender a llevar ese ritmo a otro nivel e incluso a veces alejarse de él durante unos minutos.

No te frustres, tenemos unos trucos que podrán ayudarte a mantener un ritmo más suave y evitar que caigas en una rutina estresante.

  1. Aléjate de los chismes. Escuchar a los compañeros y sus eternas quejas o cotilleos, te hará caer en el drama. No hagas caso a las habladurías, y evita ese tipo de comentarios, de modo que evite que te frustres, desesperes, estreses o deprimas. Ten un día positivo alejándote de la negatividad.
  2. Habla con tus compañeros de trabajo de trivialidades. Como por ejemplo qué películas han visto o qué hacen en su tiempo libre. Conversacionecursos certificado profesionalidad turismos cortas que nos permitan alejarnos un momento del trabajo y llevarnos a nuestra vida social.
  3. No aceptes todo en el trabajo. Di no, piensa y luego actúa. No dejes que te saturen de trabajo. Podrás no acabarlo todo o no terminar a tiempo, no importa, no te frustres. Es mejor ser productiva que hacer el trabajo rápido y mal hecho. Nadie te culpara por no terminar todo el trabajo, recuerda que tienes tus horarios y tus capacidades son limitadas, como todos los seres humanos.
  4. Un momento de relajación. Levántate, coge un poco de agua, un café, té o cola. Da una vuelta durante unos minutos y vuelve a tu lugar de trabajo. Es un momento corto, pero sin duda muy positivo. Volverás con energía y más ganas para continuar con tu trabajo.
  5. Pequeños detalles. Revisar el correo cada dos por tres, comunicarte con tus superiores o compañeros en todo momento, las prisas o la mala organización podrían ser factores que alteren tu paciencia, tu jornada y como mencionamos anteriormente, tu productividad. Tómate el tiempo que necesites, marca unos horarios para contestar el correo y a los compañeros. Organiza mejor tus horarios al igual que tu lugar de trabajo.

Está claro que con estos consejos no podrás eliminar todo el estrés que tienes acumulado, pero sin duda te ayuda a dar un paso importante y ayudarte a aliviar tu cuerpo y mente.  

Cómo no estresarse en el trabajo
Puntúa

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